viernes, 4 de enero de 2013

La verdad es que un poco friki, sí que soy.

Desde pequeño, siempre hubo una marca que me diferenciaba de los demás niños. Por ejemplo, muchos veían de ligarse a chicas más mayores, o estaban todo el día hablando de fútbol (cosa que me gusta, pero no soy un fanático) y después estaba yo. El niño rarito que jugaba a la consola todo el día, era llegar a casa, descansar, acabar los deberes y buscarme algo que hacer. No sé. Algo productivo. Por ejemplo... Espera que piense... Ah, sí. Dibujar.
Mientras muchos críos de mi edad hacían cuerpos amorfos, yo destaqué siempre por ir un paso adelante, después lo dejé por razones que ni yo mismo sé.
También está el coleccionar tazos, cromos o figuritas de personajes con los que me había educado.
Otra cosa de estas sería seguir de cerca series o películas que tuviesen algo de chispa, que más allá de una estética en la que yo me fijase, hubiera un sentido donde poder aprender. (Pokémon, Digimon, alguna serie de Anime como Megaman o Keroro pero sin olvidar sagas como Regreso al futuro, Star Wars, Los Simpsons y mucho más)
Por último, la música. Esa gran y jodida amiga que nos ayuda cada día a millones de personas en el mundo. Creo recordar que una vez, en la primaria, nos preguntaron sobre gustos musicales y todos soltaron ''Reggaeton'' o Flamenco, yo nunca había tenido interés en eso. No sé. Nunca me ha gustado y no creo que llegue el día en que me veáis con esas cosas. Yo siempre fui de Rock, Heavy, BSO's y alguna que otra canción Pop por lo que, mayoritariamente se basaban en cantantes o bandas ya retiradas, vamos, lo que escuchaban nuestros padres.
Estas fueron las razones por las que, muchas veces me llamaban rarito aunque a decir verdad, ¿quién es más rarito? ¿Una persona que intenta buscarse a sí misma en lo que le atrae y le gusta, o bien una panda de niñatos que intentan hacerse los chulos creyéndose algo por el hecho de escuchar o tener algo aquello que está de ''moda''?

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