viernes, 4 de enero de 2013

Al fin y al cabo soy yo, y no los demás.

Si mal no recuerdo, a los seis años de mi existencia, nos mudamos mi familia y yo. Antes de eso, hubo mucho pero apenas retengo esas cosas. Lo que sí tengo en mente, es la casa de mis abuelos, dos pisos y en una urbanización donde yo era el rey. Jo, ¡qué tiempos aquellos! La verdad, es que echo mucho de menos no hacer nada, ser un niño sin conciencia de lo bueno y lo malo, a veces me pregunto por qué me fui de un lugar así donde el mal no existía.
En estos días, mis padres quieren volver, sea juntos o separados, quieren tener un hogar allí y les entiendo, su vida y sus amigos están lejos pero no es mi sitio. Cuando me enteré de que podía no haberme quedado en España, me mató la idea porque, puede que allí las cosas estén mejor, puede que haya un futuro mejor pero no es el mío. Lo sé. Suena muy egoísta por mi parte pero mi vida está aquí y sé que ante todo, va uno mismo y la felicidad que tenga en su interior. Es por eso que nunca podré tener una vida en paz lejos de aquí porque esto es mi hogar y sí, no pasa día que no me maldiga al vivir en esta ciudad y sé que algún día yo también me iré, pero hasta entonces, lo que quiero y necesito, se encuentra aquí, aunque sea un trozo pero es aquí donde deseo estar.

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