domingo, 6 de enero de 2013

Renuncio.


Con el cambio de año, muchos piden cosas como videojuegos, ropa y cosas así. Yo es que nunca y menos desde pequeño pedía cosas a mogollón como normalmente se esperaba, sinceramente, el espíritu de la Navidad nunca cuajó en una familia con una madre cristiana y un padre ateo.
Aunque claro, estas fiestas han sido distintas. Sí, he crecido y tengo algún que otro capricho pero ahora bien, el único deseo realmente importante es que, entre la gente que más quiero, una de ellas que lo ha pasado mal, se ponga mejor y sonría. Que consiga ser feliz, que, aunque no la pueda volver a ver en la vida estando lejos de ella, pueda ser feliz.
Me conformo con eso, sólo con eso y yo ya podré morir en paz.

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